Pedid lo que querais.
A parte de tener una buena carta de tapeo y no tan tapeo a un precio genial, la dueña es una pasada, es una persona muy llana que se sienta todos los días en la mesa del fondo más cerca de la barra con su familia y ayuda en lo que haga falta. No hay nada como un negocio así llevado de cerca por los dueños.
Es uno de los pocos sitios donde se puede comer comida rica a buen precio y en raciones muy muy correctas. Diana y Diego.