Este fin de semana he probado esta sidrería, es de reciente apertura, no tiene más de un año y la regenta el antiguo propietario de Casa Lin.
Al entrar en la sidrería llama la atención que tiene 3 pisos, con un comedor en cada uno de ellos, la verdad es que el local está muy cuidado y limpio, en parte normal, porque tiene poco tiempo, pero vamos a lo interesante, la comida.
El domingo comimos a la carta, lechazo al horno y un entrecot con champiñones y queso, todo estaba muy bueno, echando un vistazo a la carta se pueden encontrar gran cantidad de raciones, lo bueno de este sitio es que puedes escoger si tapear o comer un plato elaborado, cuando estábamos sentados vimos que la mayoría de mesas pedían almejas a la marinera o mejillones, por lo que me imagino que prepararán bien el marisco.
La única pega que encontré fueron los postres, nada elaborado que llame la atención y aunque ponía que eran caseros por lo menos la tarta de queso y la tarta de fresas no lo eran. De precio está dentro de lo normal, por los platos anteriores, postres, café y dos cervezas fueron 45 euros.