Antiguo molino junto al río Adaja. Muy acogedor y con una cocina deliciosa. Entrantes, pescados y carnes en saborsas raciones "no minimalistas".
Los postres son espectaculares. Recomiendo "Texturas de chocolate con aceite de oliva y sal", un placer para la vista y el gusto de los amantes de este dulce.
No es barato pero merece la pena.
Cierra los lunes.