Restaurante situado en los bajos del hotel del mismo nombre.
Se encuentra en El Cruce en la antigua salida de la ciudad hacia Portugal.
Tiene un bar en la entrada con buenas tapas, el restaurante se encuentra al fondo tras cruzar el bar.
Decoración en estilo castellano, local amplio y espacioso, cubertería y vajilla simplemente correcta, camareros jovenes y aún poco profesionales, en conclusión con altibajos.
Sirven menús todos los dias a diez euros con una buena variedad de platos.
Restaurante correcto para comer a diario, no puedo opinar respecto a los fines de semana.