Restaurante situado en el centro de la ciudad con casi un siglo de antigüedad.
Decoración castellana,totalmente clásica y algo oscura para mi gusto.
Comedor amplio y con correcta amplitud de mesas, buen servicio de mesa, cubertería y vajilla buenas, servicio profesional y correcto.
Los fines de semana, que es cuando he ido, se llena por lo que conviene reservar, se ven muchas familias comiendo incluidos niños, tiene tambien algún comedor privado que no conozco.
Es un clàsico de la ciudad, me han comentado que con el Landa es de lo mejor de Burgos.
Su cordero lechal es excelente, de todos modos sus especialidades son todas recomendables.
He ido varias veces y nunca he salido defraudado.
No es un sitio barato pero tiene una buena relación calidad/precio.