Este es un restaurante de comida fina, precio bastante alto, pero se puede pagar para ocasiones especiales.
La comida exquisita y para ser de este tipo de cocina yo quedé muy, muy bien. Para que os hagais una idea de la comida, al llegar te ponen un aperitivo, lo que toque cada día, a mi me pusieron huevo con chorizo, jamón y patatas, pero era como un puré, muy rico. De entradas pedimos un surtido de ibéricos que ya nos soprendió por la cantidad, bastante abundante y de segundo yo pedí carrilleras y mi mujer lubina, todo exquisito. Los postres son también excelentes, no hay mucha variedad, pero todo delicioso, pedimos "Nuestro bocadito de nocilla" y natillas de castañas tostadas.
Como detalles te ponen una copa de champagne para acompañar el postre, no te cobran el café ni el aperitivo, ni la copa anterior (bueno, si te la cobran pero en la factura ponen que no, ya me entendeis).
El precio a nosotros todo lo anterior con un vino blanco "Gran Feudo Chardonnay" nos salió por 45 euros por cabeza. Para otra ocasión especial seguro que volvemos.