Nada más que entras por la puerta de La Zamorana, sabes que no vas a fallar. Es un escaparate impresionante con los mejores productos y de la máxima calidad. Los bugres (bogavantes) vivos parecen saludarte. Las cigalas es para recrearse observándolas. Pero también la carne expuesta en el escaparate es impresionante.
Claro que las cigalas, bugres, santiaguinos, quisquilla, percebes y demás tiene un precio y hay que pagarlo. De todas maneras no era mi intención gastarme más de cien ni de ochenta euros por persona por lo que renuncié al marisco.
Según pasas para el comedor (era martes a las 20:30 horas) parece que alternan en la sidrería te observan como si pensasen: ahí van dos pardillos a pagar la primada.
El trato del personal de la barra y del comedor fué siempre exquisito. Cuando nos sentamos, un camarero algo listillo que luego ya no aparece más, te aconseja e invita a degustar los mejores manjares, normalmente los más caros. Si tú intención no es gastar mucho dinero, hay que pasar del marisco caro (aunque seguramente con precio merecido para su calidad que, te intenta colocar. Elegimos como entrante un jamón de bellota 5J Sánchez Romero que eestaba delicioso. Si le comentamos al camarero en cuestión que queríamos comer pescado y que pescado nos recomendaba. Nos recomendó lubina. Los dos lomos de lubina que probamos estaban maravillosos. Llenos de grasa sabrosa y con la marca de las escamas en la piel más grandes que las uñas de mi dedo gordo.
De la cocina dulce probamos dos postres caseros de hojaldre y pasteles caseros rellenos de crema. Muy buenos.
Como vino elegimos un Palacio de Bornos Sauvignon Blanc (D.O. Rueda). Aunque el camarero nos había sugerido un albariño.
Cenamos estupendamente por menos de 100 euros los dos comensales.También pedimos dos aguas minerales con gas. Disfrutamos de los platos. El trato del camarero que nos atendió (distinto al que te recomienda el marisco) fué profesional y amable.
Es un sitio excelente. Lo puedes recomendar porque nunca falla. Si quieres comer buen marisco es de lo mejor de España y a la mitada de precio que en Madrid o incluso restaurantes renombrados de Galicia.
De todas maneras, el dueño (José Méndez) a unos clientes habituales de una mesa cercana, con los que parecía tener cierta amistad les recomendó para cenar: Mejillones, pulpo a la gallega, langostinos a la gabardina con rebozado casero, oricios, un revuelto, etc a los precios normales de cualquier sidrería. Por cierto en esa mesa bebían sidra Sopeña con D.O. que sí escanciaban en el comedor.
La Zamorana es sinónimo de calidad y acierto.
O sea, un buen sitio, donde