Es un pequeño restaurante en pleno barrio de Chueca, no muy grande, acogedor y con no muchas mesas.
Local sin muchas pretensiones que, según mi impresión, se dedica fundamentalmente al menú del día aunque tambien tiene carta.
El servicio es atento y amable, sirven rápido.
A mediodía, que es cuando suelo ir, siempres está lleno, tiene tres menús a diferentes precios, entre 8 y 14 euros,cada uno de los cuales presenta no menos de cinco variedades de cada plato, es decir hay donde escoger tanto en precio como en variedad.
Su cocina como el local sin muchas pretensiones y absolutamente tradicional.
En suma si no quieres gastar mucho por el centro de Madrid, huyes de los modernismos que tanto se han puesto de moda por esa zona y quieres una cocina tradicional, este es un sitio correcto.