Situado en los alrededores del paseo marítimo.
Al final siempre aparece el "garbanzo negro" o quizá sea la mala suerte.
Local muy correctamente montado con una decoración agradable y mesas amplias, como casi todos los de la zona con terraza en la calle.
Vajilla y cubertería correctas.
El servicio correcto y excesivamente atento hasta el punto de impedirme servirme el vino por mi mismo por que les "reñía la jefa", creo que el cliente debe decidir por si mismo y, salvo en ciertas ocasiones, me gusta regular el ritmo de mi bebida.
Me dió al final la impresión del "quiero y no puedo".
Precio orientativo, 1 ración de chopitos, abundante, 1 carpaccio de pescado, cortado demasiado grueso y con una salsa de tomate parecida a la pipirrana que no me parece adecuada y el caso es que piqué dos veces, 1 parrillada de pescados, se pasaba de todo, hasta en la fecha, alguno de los trozos incomestibles, con muchos días de cámara,1 botella de barbadillo y los cafés, total 47,62 €.
Y para final no admitían tarjetas de crédito, cosa que no advertían en ningún sitio, en fín en base a lo anterior podeis imaginaros mi recomendación.
Logicamente expresé mi protesta a la salida.
Por el mismo precio buscaros otro.