Encontramos este restaurante por casualidad. Se accede desde el desvío de la nacional 632 hacia el aeropuerto de Asturias.
Es un local de nueva construcción regentado por las mismas personas que el Piemonte de Salinas.
Decoracón rústica. Ambiente tranquilo. No se permite fumar.
Están especializados en platos de Caza, muy buenos por cierto (este fin de semana he probado el Faisán), aunque el resto de platos de la carta no se quedan cortos en calidad. La carta de vinos es extensa, como para necesitar 5 minutos para decidirse. El servicio es de trato muy agradable.
En resumen, un buen sitio para cenar, muy recomendable.