Para llegar coger en Ribadesella la carretera que va a las Cuevas de Tito Bustillo, una vez superadas estas, como a unos tres kilómetros, os encontrareis con el restaurante.
El restaurante está ubicado en un chalet al lado de la carretera, tiene unas instalaciones muy correctas y sus vajillas y cuberterías son de calidad, quizá no le vendría mal reponer las sillas.
El personal amable y correcto, lo que ya no me parece razonable, aún conociendo las dificultades para encontrar personal, es que una de las camareras que nos atendió casi no hablaba español.
Había oido muy buenas críticas de este restaurante, un clásico en Ribadesella, y me decidí a visitarlo, con sinceridad no puedo decir que sea un mal restaurante pero no ha respondido a las expectativas que tenía, quizá excesivas, pero un restaurante con los precios de este entiendo debe ofrecer algo especial.
Os comento lo que comimos y los precios y vosotros juzgareis:
Dos entrantes, unas croquetas de manzana reineta con foie, realmente lo único original de lo que comimos, y unos calamares fritos, ración mas bien escasa y sin nada especial, cuatro segundos platos de pescado, entre ellos merluza del pinchu que nos sirvieron practicamente cruda, un postre, una botella del Albariño (17 euros), una botella de agua y los cafés detalle de la casa, total 160 euros, sinceramente me pareció excesivo.
Si he de decir que todos los productos servidos eran de buena calidad pero la cocina no me dijo nada que no pudiera encontrar en sitios mucho mas baratos.