Me encantó el ambiente, es súper agradable, es como rural.
Es un celler restaurante, con lo que puedes comprar vinos casi a precio de coste para llevártelos.
Es restaurante de comida catalana. Yo prové surtido de embutidos muy buenos , de segundo el fricandó, sabroso, se desacía en la boca y de postre, trufas caseras que hacen ellos mismos, estaban deliciosas. Me quedó el paladar...
Con bebidas y todo y nos salió muy bien de precio.
Descuentos todos los días y miércoles día del cliente, te hacen aún más descuento, tan sólo les tenéis que llamar para que os hagan el carnet gratuito.
Por cierto, los camareros muy atentos pero sin ser pesados.
Yo le doi 5 estrellas, pero no por lo bonitos que son los plato9s, si no por la calidad y cantidad de la comida que va en ellos.
Ideal para celebraciones o simplemente para ir a un sitio en el que estar a gusto.