El interior de este local debería ser declarado Monumento, ya que su barra es primorosa, elaborada en onix labrado, y con un grifo de cinco caños, que yo creo que debe de ser ya el único que existe en Madrid. Esta casa data del año 1827, y desde entonces es famosa por sus callos . En el edificio donde se encuentra dicen que Miguel de Cervantes acabó de escribir su Viaje al Parnaso.