Situado en la carretera general, es de los pocos restaurantes, sino el único, que encontramos en el pueblo abierto un martes, en mayo ya acabó la temporada de esquí y la mayoría de la hostelería estaba cerrada, supongo que en fín de semana será otra cosa.
Tiene dos comedores no muy grandes, las mesas algo juntas por lo que agobia un poco, no obstante puede considerarse correcto en todos los demás aspectos.
Presentaban un magnífico y variado menú del día por lo que no miramos para la carta, aunque parecía amplia y algo cara, el precio del menú 14 euros por comensal, aunque es muy recomendable por su calidad.
En resumen, bien.