Es una terraza a la orilla del Guadalquivir con unas magníficas vistas de la Torre del Oro, está casi enfrente de ella.
Quiza me tocó el mal día, pero con las vistas se acabó todo lo bueno y si no está escrito lo digo yo "con las vistas se alimenta el alma pero no el cuerpo".
Fuimos recomendados por un amigo sevillano y parece que este tambien debía tener el mal dia por que no me lo explico.
Fuimos cuatro personas a cenar, pedimos diferentes platos y si no eran todos incomibles poco les faltaba y ademas empatatados para hacer bulto, ademas escasos, mal presentados y muy caros,en suma un desastre, hasta el vino blanco era "perronero", de los de dos euros en cualquier supermercado y nos cobraron creo que 16 o 18 euros por una botella.
En fín de los que catalogo como de una vez y nada mas.