Caimos por casualidad, buscando un sitio donde descansar del solecillo cordobés y quedamos encantados. El servicio bueno y atento, una pequeña confusión a la hora de servir una de las tapas pero el resto fueron elogios. La relación calidad precio es correcta, las tapas no son abundantes, pero por eso son tapas, y la elaboración es muy buena, así como la presentación. La música de ambiente es de guitarra clásica, exquisita y a las 21:00 horas, vino un músico y tocó la guitarra en directo, perfecto para una tarde/noche de verano.
Es un sitio muy recomendable, si quereis descubrir la gastronomía cordobesa y quereis alejaros de los restaurantes del centro, más caros y con más gente.