Restaurante grande, a la entrada unas cuantas mesas y la barra, luego un comedor para no fumadores y en la parte de abajo otros dos para fumadores, algo mejor decorados, aunque ese no es el fuerte de este restaurante, su fuerte sin duda es la calidad de sus platos. He comido escalopines al cabrales en más de 50 sitios diferentes de Asturias (de una época que me dió por ahí) y estos son los mejores con diferencia. La merluza es otro de sus fuertes, te la ofrecen de varias maneras, pero la merluza Carmenchu (estilo de la casa) está buenísima). Un "pero" culinario son los postres, poca variedad. La relación calidad/ precio para mí bastante buena.. Lo peor, el dueño, que me cae FATAL, el típico chulito engreído que si le dejas se quedará en tu mesa haciendose el gracioso.. pero a pesar de que yo no lo soporto, nunca estoy dos meses seguidos sin pasarme a cenar, para que os hagais idea de que la comida lo merece.