Está situado en la plaza del pueblo.
Tiene un amplio bar con varias mesas, un comedor mas formal y una terraza, en todos ellos sirven comidas
Comí en el comedor que tiene seis u ocho mesas, la cubertería y vajilla normales y el servicio atento y amable, el local algo angosto.
Me desvíe solo para comer ya que iba de viaje y por lo tanto comí bastante frugalmente por lo que no puedo dar muchas indicaciones respecto a su cocina, deciros que los precios de la carta me parecieron del segmento medio-bajo.
Como era época de bonito pedimos un par de raciones de bonito a la plancha, una ensalada, agua y los cafés, el precio 30 euros.
Si cocinan todo como el bonito merece la pena una visita, el bonito a la plancha que en muchos sitios te lo ponen seco como un estropajo, en este caso estaba jugoso y en su punto, de lo mejor que he comido en mucho tiempo.