Está situado al borde de la carretera.
A la entrada está el típico bar-sidrería y al fondo un pequeño comedor correctamente acondicionado para unos 35-40 comensales.
Precios asequibles, personal atento y amable con un pero, la cocina es muy lenta, yo diría que demasiado, a favor que todo lo que comimos estaba recién hecho lo que justifica en parte la tardanza.
Ejemplo de precios de Septiembre de 2007 para dos comensales: 1 Ensalada de la casa, abundante y correcta,1 ración de pixín, algo salada, 1 chopa, buena ración y bien cocinada, 1 botella de sidra y dos cafés, 33,70 euros. Cocina casera, buena relación calidad/precio.
Imprescindible reservar los fines de semana.