Está situado en una calle céntrica de la villa.
Tiene una barra a la entrada, muy concurrida, y al fondo un comedor acogedor y agradable, servicio muy atento y amablle, cubertería moderna y servicio de mesa acorde con el local,sin excesivas pretensiones.
Fuí en fín de semana y presentaban un menú por diez euros con cinco primeros platos y cinco segundos,es decir, bastante donde escoger y con una correcta variedad.
Tambien tenían menús especiales de distintos precios y la carta me pareció amplia y a precios asequibles.
Sin destacar especialmente, la fabada que yo comí estaba excesivamente caldosa aunque sabrosa, se puede comer, la relación calidad/precio muy correcta.
En resumen se puede visitar.