Está situado en pleno centro de Madrid, tiene justo enfrente la parada de metro de Gran Vía.
Menú del día variado y a un precio razonable para el sitio.
El restaurante se ubica en la planta baja del hotel, no tiene muchas mesas y no está muy concurrido, al menos el día que fuí,quizá al ser un sitio un poco "estirado" asuste un tanto a la posible concurrencia que acude en masa a los que hay por la zona.
El comedor bien acondicionado, algo retro, y con servicio de mesa bueno, el personal amable y correcto
Fuimos a comer por que estaban llenos los de la calle Caballero de Gracia (La Gloria de Montera, El Galopín, etc, etc), la verdad es que nos sorprendió y salimos muy satisfechos, el menú del día tenía un precio de 14 euros mas iva, cuatro primeros y cuatro segundos a elegir mas postre y un vino de Rioja joven muy decente.
En resumen buena relación calidad/precio.