Chiringuito de playa con ínfulas de gran restaurante, es decir las típicas sillas de mimbre, un servicio de mesa correcto y unos precios por encima de la media.
Tres paellas de pollo y verduras, una botella de vino y tres cafés, cerca de 80 euros, de todos modos la paella se dejaba comer.
Si hace aire la paella te la comes aderezada con arena.
Anexo hay un solarium con cuyos usuarios tienes qeu compartir los servicios.
En fín, piqué por que uno de los comensales se empeñó en comer al lado del mar.
Mi recomendación, si estás en la playa y quieres comer llévate un bocadillo, supongo que habrá chiringos mas económicos pero era la primera vez que estaba por la zona y siempre se suele pagar la novatada.
En conclusión "guirilandia".