Está situado en el centro de la villa, al final de la plaza bajo los soportales.
Es un local bien acondiconado, con una vajilla y cubertería correcta y personal atento y amable.
A la entrada tiene una zona de picoteo con mesas altas, después la barra y al fondo del local un comedor mas formal.
Comimos en plan raciones, cuatro raciones abundantes (no de marisco), una botella de Viña Costeira, una cerveza, una botella de agua, y cuatro cafés, 47,75 euros (Octubre de 2008).
Me sorprendió el gran armario de vinos que tenían con gran variedad de orígenes.
Se pude ir, no es muy caro y es un lugar agradable.