Es el antiguo local del restaurante Paladares, y por lo menos en la comida no tiene nada que ver.
De apariencia el local está muy bien decorado, la cubertería correcta. Los precios de la carta no son excesivamente altos, tenían un menú que nos gustaba a 12,80 Euros así que lo probamos, un desastre. De primero garbanzos con callos, totalmente insípidos y no encontramos los callos por ningún lado, de segundo solomillo de cerdo ibérico a la plancha, aún siendo el menú el camarero nos indicó que íbamos a tener que esperar un rato (unos 15 minutos esperamos) cuando llegó el solomillo tenía un sabor un tanto extraño, intuimos que se debía a que la carne había quedado mal descongelada. De postre natillas (de brick).
Yo no lo puedo recomendar.