La calle es la que partiendo de la Calla Ancha finaliza en la Basílica de San Isidoro.
Local acogedor, servicio de mesa y cubertería correctos y personal profesional sin pasarse.
Solo tiene servicio de restaurante.
Menú de fín de semana a 15 euros con varios platos a escoger.
Lo que comimos era de una calidad aceptable pero como casi siempre en León raciones mas bien escasas, vamos que un fartón tiene que comer después un bocadillo, claro que después de unos vinos con su correspondiente tapa por el Barrio Húmedo llegas con poco apetito.
Por el precio del menú creo que hay que ser un poco menos "rácanos", un poco mas no supone demasiado y se deja al cliente satisfecho para la próxima, que de otro modo no suele repetir.
En resumen, local correcto, comida aceptaboe y raciones mas bien escasas.