paseando por la majestuosa plaza mayor de salamanca, me senté a tomar una caña en una terraza con manteles granates y amables camareros. cuando caia la tarde y encendieron las iluminarias de la plaza, quedé sobrecogida por el espectaculo, y no imaginé mejor lugar para degustar la especialidad del restaurante Don Mauro, los asados y sus finas carnes, en entrantes toques de modernidad, y en postres detalles de productos de temporada y de la sierra de dicha ciudad, me encantó la presa a la sal, me sorprendió, jugosa, de textura delicada y la elaboración casi de alta cocina, los asados de mis acompañantes especiales, recién salidos del horno de leña. el servicio amabilísimo y el precio si que me sorprendió, no me resultó nada caro, eso sí, id con hambre pues las racioens son enormes...
merece la pena visitarlo. de verdad