Instalaciones correctas en un buen entorno.
Menú de fín de semana a 15 euros, no comí a la carta.
Un entrante, primero, segundo, postre y bebida incluida.
Muchos hosteleros siguen sin enterarse, cuando uno va a un restaurante espera encontrar la comida cocinada sino se va uno al supermercado.
El entrante, tres espárragos contados por comensal, delgados como el dedo meñique y con una cucharadita de mayonesa.
Los primeros, salpicón de marisco o menestra, el salpicón recien salido de los arcones de ultracongelados, descongelado y servido tal cual y la menestra calentada pero tambien de la bolsa de cualquier supermercado.
Los segundos era lo que se salvaba un poco, unos escalopines al jerez que se dejaban comer o dorada a la espalda que estaba bien.
Los postres correctos.
El vino, el mas barato de los etiquetados que se encuentra en cualquier supermercado, Aloyon, no se si costará mas de un eruro la botella.
En fín, en mi caso para no volver.