Hacía tiempo que no íbamos a este restaurante y la semana pasada volvimos. Nos decantamos por el menú del día y esta vez no nos convenció nada, ni la comida ni el trato del camarero.
De primero pedimos sopa de marisco, nada del otro mundo, más bien polvos y huevos revueltos, bueno estos no los comimos, le preguntamos al camarero si llevaba pescado, nos dice que no y nada más llegar vemos unos trozos de bonito que para qué. Nos lo cambiaron por una ensalada de lechuga. De segundo pedimos merluza en salsa verde y solomillo de ternera, que estaban bien. De postre tarta 3 chocolates.
El detalle negativo vamos con una niña de 2 años y como casi siempre en vez de pedirle un menú para ella, que no lo va a comer y como no había algo en la carta que supieramos con certeza que le gustaría, la dejamos que coma de nuestros platos, pues al camarero no le debió de parecer muy bien y ni siquiera nos dejó un plato para que comiera la carne después de comer la sopa.
El precio del menú 10 Euros + IVA.