Precisamente hoy he estado en este Restaurante, en compañía de mi Familia y unos amigos. La verdad es que me ha parecido un lugar extraordinario. Realmente, un Restaurante no necesita ni una decoración excesiva ni que haya un camarero continuamente detrás de los comensales para que sea un sitio destacado y destacable. Aquí la atención es muy buena, sin caer en cursilerías, como en otros lugares que presumen de atención al cliente, pero lo suficientemente cálida y cercana como para parecer que estás en un lugar muy parecido a tu casa. Finalmente, la comida y la presentación de todo es, sencillamente, excelente. Tanto los entrantes como los arroces que preparan y los postres, merecen una nota altísima. ¡Muchas felicidades a Andrés, a Antón y a sus Empleados por lo bien que funciona todo!. ¿El precio?. Un día es un día, aunque teniendo en cuenta la calidad de los productos y lo ricos que están, no me parece excesivo ni mucho menos. Para recomendar con los ojos cerrados.