Este verano por casualidades de la vida...nos perdimos por aquellas carreteras espeluznantes y muertos de fame decidimos parar a comer en un hotel rural q se llama "coses de la vita" el trato fue inmejorable y ya nada que decir de ese pollo enculao q nos prepararon en menos de una hora,asado en un horno de leña... estaba increible...aquel paisaje q nos acompañaba, delante, las montañas del sueve...las vacas, los caballos, las gallinas...una trankilidad infinita en aquel lugar magico...aquello no se paga con dinero...maravilloso dia, maravillosa gente, y sobre todo maravillosa comida la de "COSES DE LA VITA" y en calidad precio super bien..mas bien tirando a barato que a caro....que en eston tiempos que corren no esta nada mal.